4.4 MEMORIA
La memoria son las lagunas que dejó el olvido. Jorge Luís Borges, en “Funes el memorioso”
El cultivo de la memoria es tan necesario como el alimento para el cuerpo. Cicerón
Tradicionalmente la memoria ha sido definida como la capacidad para almacenar y recuperar conocimientos. Al igual que la atención, la memoria es un proceso que obviamente se da en el sistema nervioso. Según Estévez-Gonzalez (1997) desde el punto de vista neurofisiológico, los distintos tipos de memoria se originan por cambios en la capacidad de la transmisión sináptica de una neurona a la siguiente como consecuencia de una actividad nerviosa previa. Con estos cambios se crean nuevos caminos para desarrollar la transmisión de señales a través de los circuitos nerviosos del encéfalo. Las nuevas vías se denominan huellas mnésicas. Su importancia radica en que una vez se crean, pueden activarse para reproducir la memoria.
Esta huellas mnésicas parece ser que juegan un papel muy importante en los procesos intelectuales que ligamos a la memoria y que tienen que ver especialmente con la corteza cerebral y el sistema límbico, en particular el hipocampo. Estevez-Gonzales los relaciona directamente con los sustratos anatomofisiológicos que componen aquellas estructuras nerviosas, las neuronas y sus propiedades. En los últimos tiempos se ha insistido en la propiedad de plasticidad sináptica neuronal. Estudios relativamente recientes manifiestan que la plasticidad sináptica neuronal está efectivamente involucrada en los procesos de memoria y aprendizaje (Horn, 1991). Kandel y col. (1999) señalan, en este sentido, que la memoria a largo plazo se establece luego de la síntesis de nuevas proteínas y el desarrollo de nuevas conexiones sinápticas en la que estaban involucrados acontecimientos como: activación de genes y desarrollo de las conexiones sinápticas.
La memoria no es una función única que se pueda aislar de las demás funciones superiores. No se puede hablar de la pérdida de la memoria completamente en una persona y a la vez de todo lo que haya aprendido en el pasado. Lo que aparentemente puede perderse es la habilidad para recuperar algunos aprendizajes.
Squire (1992) clasifica la memoria en tipos y para esto es necesario emplear una referencia multidimensional, donde al menos se tengan en cuenta el tiempo, la secuencia y el dominio. El parámetro tiempo permite considerar una memoria a corto plazo (MCP) y una memoria a largo plazo (MLP).
La secuencia divide el proceso mnésico en fases sucesivas: fase de recepción y registro o también de memoria sensorial; fase de codificación que refuerza la adquisición; fase de consolidación; una fase denominada engrama o almacenamiento y por último las fases de recuperación de la información y de evocación de la misma. Las dos últimas fases nombradas son las que mas a menudo se tratan en los estudios de memorias.
El parámetro dominio o contenido distingue como puede ser recuperada y evocada la información, esto es "memoria declarativa o intencional" o memoria "no declarativa o implícita"(Estévez-Gonzálezycol.,1997a). Squire (1992) permite simplificar, aunque con ciertas precauciones, las tres dimensiones en una sola donde predomina el parámetro temporal. Así, distingue tres tipos principales de memoria en función del tiempo: memoria sensorial, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo.
La primera permite mantener la información durante milisegundos y se pueden distinguir subtipos de memoria de acuerdo a la modalidad de la información: icónica, ecoica, táctil, etcétera. La memoria a corto plazo, denominada también inmediata, mantiene y maneja información durante un período de tiempo estimado en segundos; el span o amplitud de memoria es una de las medidas objetivas de la evocación en la memoria a corto plazo (Estévez-González y col., 1997a). La memoria a largo plazo, aquella que distingue a los mejores aprendices y la que da un sello de lucidez a una persona, es la que una vez guardada, se puede recobrar durante años o incluso durante toda la vida; contiene nuestros recuerdos autobiográficos, el lenguaje con sus reglas, estructura, significados y significantes, nuestro conocimiento de la realidad y el mundo, sus reglas y los significados de los conceptos.
La memoria es entonces un proceso que permite al ser humano registrar, codificar, consolidar y almacenar la información para que cuando se requiera, se pueda acceder a ella y evocarla. Por lo tanto, es el otro lado de una moneda que en un lado tiene la memoria y en el otro el aprendizaje, pero que una vez la lanzamos al aire, o la utilizamos, no se pueden distinguir. De acuerdo a lo anterior, la memoria se puede clasificar de acuerdo a las estructuras cerebrales utilizadas.
1. Memoria a corto plazo, aquella de corta duración, inmediata u operacional.
2. Memoria a largo plazo o de larga duración. Esta se puede dividir en dos:
a. Declarativa o explícita que puede ser episódica o semántica
b. No declarativa o implícita que puede ser instrumental o procedimental. 4.4.1 La memoria a corto plazo u operacional
Nos permite mantener la información aproximadamente por un máximo de 30 segundos. Es un continuo de entrada y salida que se utiliza para retener la información según va llegando con el fin de realizar con ella actividades cognitivas básicas e inmediatas como la comprensión, razonamiento y cálculo. Nos permite mantener una conexión con el entorno para así poder funcionar en él apropiadamente. Su capacidad es limitada y su mantenimiento depende de la variedad y tipo de estímulos que nos estén entrando. Es imprescindible para la fluidez del pensamiento y el razonamiento. Es la conexión con la realidad. Cuando se altera o no se ejecuta empezamos a soñar despiertos.
Figura 3. Tipos de memoria
Puesto que la memoria operacional requiere la participación activa y consciente, es un sistema de memoria explícito y declarativo. Usualmente la encontramos dividida en varios componentes, así:
- Procesador de la información fonológica (ejemplo, retener un número telefónico en la cabeza)- Procesador de la información espacial (ejemplo, seguir mentalmente una ruta)- El sistema ejecutivo que distribuye o se encarga de los recursos necesarios para la atención.
Para Flórez (2005) la memoria operacional usa una red de áreas corticales y subcorticales (figura 3), según sea la tarea particular para la que trabaje, pero en cualquier caso siempre habrá de participar la corteza prefrontal. Normalmente, esta red de áreas corticales (parietales y occipitales) y subcorticales comprende regiones del cerebro posterior (ejemplo, las áreas visuales de asociación) que se encuentran unidas a las regiones prefrontales formando un circuito. La memoria operacional fonológica tiende a involucrar más regiones del hemisferio izquierdo del cerebro, mientras que la espacial utiliza más regiones del hemisferio derecho. Las tareas más complicadas exigen la participación de ambos hemisferios y la implicación de más áreas activadas dentro de la corteza prefrontal.
Figura 4. Areas del cerebro relacionadas con la memoria operacional
4.4.2 LA MEMORIA EPISÓDICA
Es un sistema de memoria explícita y declarativa. Trata con eventos sucedidos en el pasado que muy fácilmente van sufriendo modificaciones con el tiempo. Ramón y Cajal, padre de la neuroanatomía sugiere que no se pensaba jamás dos veces con el mismo cerebro, ya que “cada experiencia nueva vivida modificaba los circuitos neuronales que lo constituye” Habib (1994). Sin embargo seguimos utilizando esta estructura para recordar experiencias personales enmarcadas en nuestro propio contexto o realidad, como es un breve relato de lo que nos pasó la semana pasada en la plaza de mercado o las prendas que nos pusimos ayer. Este sistema de memoria depende muy intensamente de los lóbulos temporales mediales (que incluyen al hipocampo y la corteza entorrinal y perirrinal.) Pero también intervienen otras estructuras como son el telencéfalo basal, la corteza retrosplenial, el presubículo, el tracto mamilotalámico, el fórnix, los cuerpos mamilares y el núcleo anterior del tálamo (figura 4). También participan los lóbulos frontales, no tanto como elementos para retener la información sino como elementos que participan en el registro, adquisición, codificación, recuperación de la información, evaluación de la secuencia temporal y del tiempo transcurrido desde un determinado acontecimiento. Los lóbulos temporal medial y frontal izquierdos son más activos en el aprendizaje de palabras (lo verbal), mientras que el temporal medial y frontal derechos lo son en el aprendizaje de escenas visuales (lo visual), Flórez (2005).
Figura 5. Áreas del cerebro relacionadas con la memoria episódica
4.4.3 LA MEMORIA SEMÁNTICA
Almacena datos generales e información. Es una memoria tipo enciclopedia o diccionario. Constituye nuestro archivo general de conocimiento conceptual y fáctico. Es un sistema eminentemente de tipo declarativo y explícito, pero se diferencia de la memoria episódica en que se puede perder memoria de acontecimientos y aún así mantener la memoria de conceptos. La memoria semántica tiene que ver con nuestro conocimiento específico del mundo, sus datos concretos, los nombres de las personas, de las cosas y su significado. Se ubica más especialmente en los lóbulos temporales inferolaterales. Sin embargo, en una visión macro, la memoria semántica puede residir en las múltiples y diversas áreas de la corteza relacionadas con los diversos tipos de conocimiento. En nuestro presente trabajo experimental, ésta es la memoria que nosotros inicialmente enfocamos y desarrollamos ya que el grupo lexical objeto de aprendizaje debe ser retenido por su significado y significante.
Se hace importante entonces saber exactamente que pasa al interior del cerebro cuando pretendemos aprehender y evocar información fáctica como la que es objeto de esta investigación. Como se mencionó anteriormente dentro de la memoria semántica, investigaciones recientes indican la existencia de dos tipos de memoria capaces de sintetizar el proceso de almacenamiento de la información: memoria declarativa y no declarativa. La memoria declarativa sería aquella capaz de ‘retener’ números, hechos, acontecimientos y otras situaciones conscientes; por este motivo, también se denomina ‘memoria explícita’. Dado que puede adquirirse rápidamente, también se puede olvidar con la misma velocidad Manns (2006). Por esta razón, esta memoria provoca cambios poco significativos en las conexiones sinápticas que se distribuyen por toda la corteza a no ser que el profesor, en el caso que nos compete, involucre otras regiones del cerebro encargadas de funciones motoras y sensaciones como para darle a este aprendizaje un carácter no declarativo que pueda hacer más vívida la experiencia de aprendizaje. En la región del lóbulo temporal se localizan las principales estructuras nerviosas implicadas en la memoria declarativa, como el hipocampo y la corteza entorrinal, Búfalo (2006). No solamente se asocian entre si, sino que también se comunican con otras regiones corticales. Hay regiones que se llaman ‘moduladoras’, que tienen ingerencia directa en la formación de las memorias declarativas. Entre otras estructuras se encuentran la amígdala –localizada en la fase inicial del lóbulo temporal–, la sustancia negra, los núcleos del rafe y el núcleo basal de Meynert, Paz (2006). La amígdala es la estructura que recibe el primer impacto de las hormonas periféricas (corticoides, adrenalina) liberadas en la sangre como resultado del estrés o fuertes emociones en el momento de formación de la memoria, Las otras regiones reguladoras de los estados de ánimo, la ansiedad, la alerta y las emociones son responsables de la liberación de los neurotransmisores dopamina, noradrenalina, serotonina y acetilcolina. Este proceso se lleva a cabo mediante el contacto de sus axones con el hipocampo, la amígdala y la corteza entorrinal, la corteza cingulada y la corteza parietal (Hammond, 2006). La memoria no declarativa se encarga de informaciones más subjetivas, como la sensación de miedo que afecta a la amígdala y el aprendizaje de las habilidades motoras, los hábitos y comportamientos. Su importancia para el profesor radica en que si esta memoria se compromete en el aprendizaje a través de la ligación emocional de la amígdala al proceso de presentación del material de clase, los conceptos pasarán a formar parte de la memoria a largo plazo, lo cual garantiza obviamente un aprendizaje más sólido.
4.4.4 LA MEMORIA INSTRUMENTAL O DE PROCEDIMIENTO
También conocida como procedural es la que se utiliza para ciertos modos de hacer algo (hábitos) o para ciertos movimientos (destrezas motoras) O'Keefe (1993). Está relacionada con la capacidad para aprender las habilidades que se expresan en forma de conducta, cognitivas y normativas empleadas para realizar actividades de manera automática e incluso inconsciente. Esta memoria puede permanecer aún cuando se han destruido otras formas de memoria explícita. Los núcleos cerebrales responsables de esta memoria son las áreas motoras, incluida el área motora suplementaria, los ganglios de la base que tienen que ver con la motivación y realización de ejecución motora, y el cerebelo (figura 3). Cuando se pierde, la persona presenta grandes dificultades en realizar tareas cuotidianas como por ejemplo: olvidar habilidades elementales de aseo personal, escribir, tocar un instrumento, montar en bicicleta, preparar una comida.
Hasta aquí hemos congelado la memoria con el fin de poderla separar en partes que se puedan describir, aunque en la realidad funcionan como un todo que difícilmente pueda ser exactamente explicado y abordado por la neurociencia. Medina (2004), dice que en términos experimentales los científicos trabajan tratando de disecar las cosas en forma artificial para poder realizar la investigación utilizando muy pocas variables. Si se considera una sola variable a la vez se puede empezar a comprender cuáles son las explicaciones neurobiológicas de cómo funciona el cerebro cuando uno forma memorias, las guarda o las evoca. Cuando esto se hace, surge claramente un proceso de adquisición de memoria, que es cuando uno experimenta algo, cuando se adquiere la información.
Prosigue entonces una etapa de consolidación para todas las memorias. Al principio de un proceso de aprendizaje la memoria es muy débil. Si se utiliza el material objeto de aprendizaje varias veces empieza a hacerse más fuerte y se empieza a consolidar. Es más difícil olvidarlo porque se va afianzando. Medina llama a los procesos que consolidan la memoria, teorías de la consolidación de la memoria. Estos procesos están relacionados con el refuerzo positivo, el uso significativo, la repetición de claves contextuales y la importancia del tema objeto de estudio para el aprendiz.
Este proceso de consolidación puede ser modificado, y de hecho es lo que comúnmente ocurre en el aula de clase con los muchos distractores alrededor del alumno. Si un estudiante está adquiriendo conocimiento o desarrollando habilidades del profesor y en pleno proceso de adquisición es distraido con otra cosa en la primera hora post-adquisición o post-experiencia, es muy probable que esa interferencia disminuya la capacidad de almacenar y evocar la memoria original. A esto se le denomina interferencia retrógrada.
En La evocación de la memoria hay cosas que pueden modularla o que pueden cambiarla. Cuando el distractor se presenta inmediatamente a la post-adquisicón provoca una disminución de la formación de la memoria, pero si actúa antes de la evocación, como si fuera un estado de alerta, produce un efecto contrario de motivador que fortalece el almacenamiento de la misma. Esto lo saben los maestros expertos que saben manipular las emociones de los estudiantes antes de introducir un tema con el fin de garantizar la atención conducente a la formación de un mejor recuerdo. Sin embargo, si el estado de atención o de stress de esa persona es excesivo, la evocación de esa memoria se disminuye. Esto quiere decir que la evocación de la memoria tiene varias facetas donde puede ser modulada. Igualmente se puede mejorar la evocación de la memoria con fármacos o con otras técnicas como la hipnosis que pueden servir eventualmente para mejorar la evocación o modificarla.
Medina también se refiere a las consecuencias que trae la evocación de la memoria. Cada vez que uno evoca una memoria, el cerebro cambia, los circuitos neurales se modifican. Cuando uno evoca algo y no se refuerza el acto, comienza un proceso llamado de extinción. Esa memoria comienza a extinguirse porque no es reforzada, proceso que ya fue demostrado con animales de laboratorio desde los tiempos de watson en los años 20 del siglo pasado.
Para la formación de las memorias se requiere del buen funcionamiento de la maquinaria neuronal molecular en el cerebro, Frängsmyr (2001). Sin esa maquinaria o si se bloquea la misma no hay formación de memorias. Más exactamente, todas las memorias requieren de síntesis proteica. Si el cerebro, por alguna razón interna de su fisiología o como consecuencia de un distractor ambiental no tuviera la capacidad de sintetizar proteínas en el tiempo, horas después o durante las primeras horas posteriores al aprendizaje, esa memoria se perdería inexorablemente. En este aspecto, el buen maestro, aunque desconozca este procedimiento de la neurociencia de la memoria, intuitivamente sabe que el estudiante requiere poner atención para poder grabar la información y necesita realizar ejercicios de consolidación para garantizar su evocación; parte del proceso denominado manejo efectivo de clase. No obstante, los buenos maestros no abundan y más son los profesores que carecen del bagaje pedagógico que permita crear en el aula de clase las condiciones mínimas necesarias que garanticen el aprendizaje. Aquí es donde los resultados de este trabajo se hacen importantes ya que le permitiría a ese número significativo de profesores con mal manejo de clase contar con condiciones facilitadoras de la atención y la evocación de un material de estudio gracias al uso de la música con ondas alfa.
Finalmente cabe anotar que no todos los seres humanos poseen el mismo grado de desarrollo en las diferentes tipos de memoria. Unas son más fuertes en una que en otra y eso se da por el mayor o menor grado de involucramiento de otras funciones mentales. Las distintas memorias dependen del funcionamiento de áreas y núcleos muy diversos en el cerebro y su comprensión le facilitará al docente mejores resultados en su labor como facilitador del aprendizaje.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
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