3.8 JUSTIFICACIÓN
Nuestro cerebro consta de dos hemisferios cerebrales, izquierdo y derecho. Cada hemisferio tiene funciones específicas y goza de una cierta autonomía propia. En el momento de realizar una tarea en particular la actividad del cerebro se concentra principalmente en un hemisferio y pasa, de uno a otro hemisferio, según la evolución de la tarea y las necesidades específicas, Viadero (1998). En otras palabras, cuando un hemisferio está ocupado realizando las funciones propias que le competen, el otro está más relajado, esperando su turno para entrar en pleno funcionamiento. Esto es lo que ocurre en las personas normales que utilizan su cerebro para el aprendizaje sin hacer óptimo uso de la sincronicidad del mismo.
Surge entonces un interrogante ¿Qué pasaría en la calidad del aprendizaje si el estudiante poseyera la facultad, habilidad, entrenamiento u oportunidad para que sus dos hemisferios funcionen de forma sincrónica? Se ha descubierto y demostrado que la mente, en estos casos, se manifiesta de forma llamativamente potente y competente capaz de memorizar más fácilmente, de aprender mejor, de mostrarse más creativa, de mejorar la capacidad para resolver problemas, de relajarse mejor y, en definitiva, de ser más eficaz su funcionamiento en cualquier ocasión, Rauscher (1997).
Es precisamente esta condición de sincronicidad cerebral lo que crea las ondas alfa y que propicia estados mentales apropiados para el aprendizaje. Nadie duda que la música juega tiene gran influencia en el cerebro al cambiar los estados de ánimo y propiciar condiciones especiales para diferentes actividades. La música tiene un poderoso efecto en nuestras emociones. Como dice Rauscher (1997):
“Los padres saben que una canción de cuna cantada en un tono bajo y suave puede tranquilizar a un bebé alterado. Un coro majestuoso puede llenarnos de emoción, pero también la música puede afectar la manera en que pensamos. En los últimos años hemos aprendido bastante sobre el desarrollo del cerebro. Los bebés nacen con miles de millones de células cerebrales. Durante los primeros años de vida, estas células forman conexiones con otras células cerebrales. Con el tiempo las conexiones que utilizamos regularmente se vuelven más fuertes. Los niños que crecen escuchando música desarrollan fuertes conexiones relacionadas con la música. De hecho, algunas de estas vías musicales afectan a la manera en que nosotros pensamos. Al escuchar música clásica podemos mejorar nuestro razonamiento espacial por lo menos por poco tiempo.”
La música predispone al cerebro para aprender mejor, tal vez no nos haga más inteligentes, pero si acondiciona nuestro cerebro para cierto tipo de pensamiento. Después de escuchar música clásica los adultos pueden realizar ciertos ejercicios espaciales con más rapidez, como juntar las piezas de un rompecabezas, Wallace (1994). Cuando escuchamos música clásica, la vía espacial se “activa” y está lista para ser utilizada. Este acondicionamiento facilita la ejecución más rápida del rompecabezas. Pero este efecto dura solo por poco tiempo, alrededor de una hora después de haber escuchado la música, por lo que su uso en clase se convierte en una herramienta efectiva de aprendizaje.
Este conocimiento de cómo funciona el cerebro y como éste mismo aprende es conocido por los científicos, los inventores y, sin duda, los muy hábiles comerciantes, quienes ya aplican estos principios a sus negocios u ocupaciones. La presencia de la música, y no cualquier tipo de música, se percibe en centros comerciales, tiendas, supermercados, iglesias, emisiones de noticieros en radio y televisión. Obviamente los efectos en mayor flujo de personas, mejores resultados económicos y convencimiento no faltan. Sin embargo, parece ser que los profesores, quienes deberían ser expertos en la neurociencia del aprendizaje, son los que menos saben del tema y usualmente no utilizan herramientas que potencien el aprendizaje. De acuerdo con Hodgkin (2005) educar significa cambiar algún aspecto del funcionamiento cerebral. Los educadores deben ser conscientes de que trabajan con cerebros vivos, con unas capacidades que se desarrollan en el tiempo. El conocimiento del desarrollo del cerebro y las estrategias óptimas de aprendizaje que el profesor puede crear o suscitar en el aula de clase nos permitirá cambiar un paradigma que muy a menudo se ventila en los ambientes pedagógicos modernos y que señala que los profesores en la escuela de hoy nacieron en el siglo XX, utilizan modelos pedagógicos del siglo XIX y educan personas del siglo XXI, Pozo (2006). El mismo autor afirma:
“El aula es hoy un espacio cada vez más extraño para el alumno, donde pasan cosas que no tienen nada que ver con lo que ocurre en el resto de la sociedad.”
Por esta razón este proyecto de investigación pretende dotar al profesor de conocimiento sobre cómo funciona el cerebro, cómo se potencializa en mejor forma y cómo se crean ambientes óptimos de aprendizaje.
Para Busnego (1999) El efecto de las ondas alfa en la creación de un ambiente positivo y eficiente para el aprendizaje se puede describir así:
1. Relajación. Programa ideal para conseguir una perfecta armonía entre el cuerpo y la mente, reequilibra el Sistema Nervioso y fortalece el Sistema Inmunitario. 2. Aprendizaje. Las frecuencias sonoras Alfa son ideales para disponer al cerebro ante cualquier tarea de aprendizaje, sea asimilar un idioma o memorizar cualquier tipo de información.3. Creatividad. Cuando se mezclan ondas Alfa y Beta se incrementa el potencial creativo e imaginativo de las personas.
Los resultados de esta investigación son de gran utilidad pues si se logra confirmar que las ondas alfa mejoran el nivel de atención y concentración en clase, los profesores podrán utilizarlas ya sea con música de superaprendizaje que ya las trae o mediante su uso directo en la potenciación del aprendizaje de sus estudiantes en cualquier materia. Esta herramienta será de gran utilidad en el ambiente de clase típico donde los niveles de ruido, distractores y poca atención hacen difícil los procesos exitosos de aprendizaje.
En los salones de hoy en día, los profesores enfrentan una situación bastante difícil que amerita la búsqueda de alternativas eficientes, económicas e inocuas para los estudiantes conducentes al desarrollo harmónico de sus actividades docentes. Esta investigación aporta una herramienta inofensiva, eficiente y que puede pasar desapercibida para ellos y a la vez mejorar el aprendizaje por parte de los estudiantes.
Tradicionalmente se ha utilizado estas ondas dentro de temas de música clásica con cierto grado de resistencia de los estudiantes, por lo menos mientras se acostumbran a ella. Una vez esta música hace parte del desarrollo normal de la clase, los estudiantes se sienten cómodos con ella y terminan por disfrutarla. Con las ondas alfa moduladas y utilizadas como fondo sonoro esperamos poner un sello de éxito en la asimilación y evocación del material lexical que hace parte de esta investigación. Lo novedoso de esta herramienta para facilitar el aprendizaje es que funciona sola, no requiere atención por parte del estudiante, no presenta costos importantes y se crea un ambiente de clase propicio para el aprendizaje.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
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