3.6 ANTECEDENTES INVESTIGATIVOS
En realidad es poco el cuerpo de información científica alrededor del empleo de las ondas alfa en el aprendizaje. Todavía se considera esta área como exótica por educadores, padres de familia y público en general. Sin embargo, el papel que la música desempeña en el aprendizaje está empezando a salir a la luz debido a los avances importantes que se están logrando en las diferentes ramas de la neurociencia, las cuales están posicionando su uso como una práctica positiva y de grandes resultados medibles en el manejo de terapias y estrategias metodológicas dentro y fuera del aula de clase.
Uno de los primeros estudios científicos sobre este tema se remonta a mediados del siglo pasado con el desarrollo de una metodología para aprender idiomas extranjeros desarrollada en la antigua Unión soviética. Georgi Lozanov presentó una visión de cómo la música acelera este tipo de aprendizaje para usos prácticos y de alto rendimiento.
Nacido en 1926 en Sofía, Bulgaria, este psiquiatra búlgaro descubrió en la década de los años sesenta que mientras sus alumnos escuchaban música barroca alcanzaban una mayor capacidad para almacenar y memorizar información, relativa principalmente al aprendizaje de idiomas extranjeros. Lozanov estaba trabajando para el gobierno soviético y tenía la inmensa responsabilidad de garantizar el aprendizaje de las lenguas extranjeras por parte de funcionarios diplomáticos que en muchos casos deberían trabajar en misiones de espionaje en occidente y quienes obviamente debían poseer un altísimo nivel de aprendizaje lingüístico para poder llevar a cabo sus misiones. Lozanov creó la Sugestología y la Sugestopedia para la enseñanza de idiomas mediante sugestión, visualización, relajación y música barroca. Encontró que los beneficios de la música barroca radican en su tiempo de sesenta a setenta tiempos por minuto, semejante al del corazón humano en reposo. Ello condujo a que tanto Lozanov como muchos de sus colegas coincidieran en que, de manera general, la música -y la barroca particularmente- inducen a entrar en un estado de conciencia alterada, especialmente propicio para el aprendizaje.
Para Lozanov la música más adecuada para el aprendizaje es el concierto barroco de cuerdas, específicamente el violín, rico en tonos armónicos y pulsados a una frecuencia de 64 ciclos por minuto. Los alumnos aprendían en una fracción de tiempo de lo usual y además eran capaces de resolver tareas complejas tales como diseño de vestidos o de maquinarias o herramientas con muchas ventajas, Poch (1999). Con la ayuda de la música, un semestre de entrenamiento pudo reducirse a una pocas horas, naciendo así el concepto del aprendizaje de idiomas acelerado. También descubrió algo muy importante: que el cerebro recibe la información a nivel consciente y subconsciente al mismo tiempo, y la codifica. Este fenómeno se conoce como “plano doble”, es decir la fusión de consciente y subconsciente trabajando juntos para el aprendizaje. Cuando escuchamos este tipo de música mientras estudiamos podríamos acceder al “banco de memoria” de la mente y fijar conceptos por mucho tiempo ya que las áreas encargadas de este proceso, como el órgano de Corti, el sistema límbico con el despertador de emociones que es la amígdala, el grabador a largo plazo que es el hipocampo, el cortex auditivo y otras áreas cerebrales terminan trabajando en sincronía. El presente trabajo de investigación surgió a partir del conocimiento de este efecto y fue diseñado con el fin de conocer sus implicaciones en el aprendizaje lexical del inglés en particular.
La música barroca no sólo refuerza la memoria y el aprendizaje, sino que aumenta la vitalidad cuando hacemos ejercicio con esta música de fondo. Shuster y Mousen (1982) desarrollaron un experimento similar al que es objeto de la presente investigación y que es citado por Seperiza (2005) en el cual se hace uso de música barroca en el aprendizaje de vocabulario en una clase en lengua materna y se pudo evidenciar que los estudiantes aprendieron 30% más palabras con un fondo de este tipo de música, que sin ella. Por el contrario la utilización de otras clases de música clásica, produjo un efecto intermedio alrededor del 15% mejor que el grupo de control sin música. Hoy se sabe que la mayoría de la información que se aprende es almacenada en el subconsciente mental. Hay serios investigadores que afirman que una gran cantidad de información se aprende mejor subconscientemente, lo cual sucede al estudiar, trabajar o relajarse escuchando música barroca para cuerdas. Se logra un estado de ‘consciencia relajada’ lo que facilita la inspiración creativa, la asimilación rápida de los hechos y activa la memoria superior. El ritmo alfa cerebral logrado de 10 ciclos por segundo además de relajar potencia la autoestima, autoaceptación, tolerancia, comprensión y empatía, Toro (2000).
En los últimos cincuenta años el investigador, otorrinolaringólogo, psicólogo, educador e inventor Alfred Tomatis proclamó la importancia del sonido y la audición para tratar patologías de diferente índole en niños y adultos discapacitados. Su trabajo fue reconocido por la Academia de las Ciencias y Medicina de Francia, y actualmente existen centros de tratamiento Tomatis en Estados Unidos, Europa y América Latina. En Bogotá existe el centro Tomatis conformado por un grupo de doce consultoras certificadas en el Método Tomatis. Este método llegó a Colombia en el año 2000 con las psicólogas Helga López y Patricia Lozano quienes fueron certificadas en Paris por Christian Tomatis, hijo de Alfred Tomatis el fundador del Método.
Más adelante otros investigadores dedicados al estudio de las ondas cerebrales concluyen que la música barroca estimula las ondas asociadas a la relajación alerta y a la sensación de calma. Los científicos K. Haray y P. Weintaub recomiendan que para lograr un estado profundo de paz y tranquilidad es menester escuchar obras barrocas. Rose (1992) afirmó que:
“Los compositores barrocos, tratando de crear una forma y armonía matemáticas en su música, lograron producir exactamente la frecuencia y el sonido correcto que armonizan con las funciones del cerebro y producen un estado de calma, de alerta relajada... Se produce un funcionamiento integrado entre ambos cerebros y el resto del cuerpo.”
miércoles, 26 de noviembre de 2008
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